La visa de Schengen se concede bajo la forma de etiqueta engomada puesta en un pasaporte, un documento de viaje u otro documento válido que dé derecho al sostenedor para ingresar a los países del Acuerdo Europeo Schengen, así como también cruzar las fronteras entre estos países.

La posesión de una visa de Schengen no confiere el derecho de la entrada automática.

La entrada será concedida solamente si las otras condiciones colocadas por la convención de Schengen se cumplen, es decir la justificación del propósito y de las condiciones del viaje y la posesión de suficientes fondos.